perdonar

Todos tenemos razones suficientes para guardar rencor a alguien en este momento. A todos nos han herido de tal manera que desearíamos no haber conocido a ciertos seres que, sin ningún miramiento, dañaron nuestras vidas o las vidas de gente que amamos.

Siempre he creído que el perdón nos libera de una gran carga, pero gran confusión causa perdonar porque hay quienes me han dicho que no pueden olvidar. ¿Quién dijo que perdonar es olvidar? Por supuesto que no es ¡Alzheimer! ¡Yo tengo muy buena memoria y me acuerdo de muchas de las ofensas que he recibido y no por eso quiere decir que no haya perdonado!

Millones de personas van por la vida cargando el lastre de las ofensas y humillaciones recibidas e irremediablemente baja la energía y aumenta el resentimiento, que puede traducirse en enfermedades largas y dolorosas.

Te invito a hacer este ejercicio: inicia perdonando, aunque sea de dientes para afuera, dilo todo los días: “Donde quiera que estés te perdono y te libero”. Aunque no lo digas de corazón, solo dilo diariamente. Te aseguro que conforme lo repitas cada día, cada mañana, el perdón se hará presente y tu vida será más placentera y el amor y la prosperidad tocarán a tu puerta.

¡Ah! Y te recuerdo que perdonar no significa que todo siga como antes. Tu puedes perdonar y pedir que se aleje de tu vida, porque puedes decidir que no es conveniente la convivencia con alguien así.

Llena tu vida de paz y amor. El proceso de perdón puede llevar horas, meses o años, pero te aseguro que es la mejor estrategia para superar el pasado.

Por César Lozano

¡Ánimo!

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